domingo, 1 de agosto de 2010

La Virtualidad *

El pequeño artículo de blog que estás leyendo, mi estimado lector, ha llegado a ti gracias a una serie de nuevas herramientas tecnológicas, entre las cuales contamos el mismo blog como nuevo canal de comunicación. ¿De qué otro modo, a costo tan bajo, de una inmediatez sorprendente, con grandes posibilidad de difusión e interacción, podría haber logrado tal grado de masificación? No por nada se habla y comenta acerca del poder de los medios de comunicación masiva y de su constante renovación, dinamismo y alcance global. De allí entonces el sentido actual de la pregunta "¿hay algo en el mundo que no sea comunicación?" (A. Briggs & P. Burke: De Gutemberg a Internet, p. 1)

Entendiendo las teorías de la "comunicación actual" como un fenómeno que nace al calor de las discusiones sobre el poder y el dinero (según N. Luhmann), o en torno a las acusaciones de dominación social por una parte y de resistencia cultural por otra, desarrolladas por las "teorías radicales", sin embargo, en la situación a discutir acerca de la comunicación como hecho fundamental en el desarrollo de las sociedades de la modernidad y del pensamiento crítico moderno, no podemos ni debemos dejar de lado que, dados ciertos contextos y condicionantes, lo fundamental es el diálogo y la construcción de la interacción.

¿Pero qué pasa con estos términos aplicadas a la coyuntura actual, caracterizada por el “pos modernismo”, época compleja, dinámica, vacía, que experimenta una importancia exagerada del símbolo y de la forma, más que del contenido? La virtualidad que nos permiten las nuevas herramientas genera la posibilidad de gran difusión de ideas, propuestas simbólicas, corrientes artísticas y un sin fin de elementos, pero a la vez de una enorme desechabilidad de los mismos, genera, tal vez y sin darnos cuenta, una sensación de vacuidad. Antiguamente, se podía sentir el calor del papel que emanaba aquél libro querido, se ennegrecían los dedos con la tinta del periódico matutino o vespertino, la radio y la televisión intentaban capturar audiencias con más creatividad que recursos económicos. En tanto hoy, el internet y los canales de comunicación masiva que permite (mail, chat, fotolog, facebook, twitter, diarios y televisión virtual, música con capacidad de reproducción infinita, etc.) coloca en entredicho la capacidad de diálogo, pues se ve sobrepasada por la voluminosidad y ultra rapidez que asoman como el centro de atención: no existe capacidad de diálogo entendido como el disfrute del entendimiento, lo que sí nos permitía la modernidad. Incluso, los intelectuales críticos a la situación actual y situados desde un área de observación más que de acción, escriben más para sí que para la comunidad, centro del tema comunicacional y político, a la vez (el caso de las escuelas autodesignadas críticas, cuyo lenguaje ultra intelectual poco permite comprensión por gran parte del público). No es de sorprenderse entonces que el juicio en torno a las características de la comunicación actual estén relacionadas con las implicancias que tienen para las relaciones sociales e interpersonales, ya sea posibilitándolas, pero a la vez, vaciándolas de contenido.
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*Tópicos de la cátedra “Modernidad y Comunicación” del Magister en Ciencias Sociales, UARCIS.

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